Quisiera rendir mi pequeño homenaje no sólo al último exponente de una dinastía torera, Angel Luis Bienvenida, recientemente fallecido,si no a todos los hermanos y al padre por todo lo que aportaron a la fiesta de los toros.
La saga comienza con Manuel Mejías Luján, banderillero del siglo XIX, actuaba a las ordenes de dos matadores celebres de aquella época, "Minuto" y "Bocanegra", toma el apodo de "Bienvenida" por ser este su pueblo de nacimiento, situado en la provincia de Badajoz, hay mucha gente que piensa que Bienvenida es el apellido, pero no, es el apodo.
Tiene dos hijos toreros, José que llega a ser banderillero como su padre, y Manuel que llegó a ser matador de toros y que fue apodado como el "Papa Negro" aunque en los círculos taurinos de la época era reconocido como "Don Manuel".
El Papa Negro continúa la dinastía torera a través de sus cinco hijos toreros, Manuel, Rafael (fue el único que no llegó a ser matador de toros, fue asesinado antes de lograrlo), Pepe, Antonio, Angel Luis y Juan.
De todos ellos el que más destacó fue Antonio, aunque Manolo y Pepe también consiguieron alcanzar cotas notables en la profesión.

Hay dos cosas que siempre me vienen a la mente cuando escucho algo referente a los Bienvenida, una es el día que tuve la inmensa suerte de coincidir en una cafetería de la calle Alcalá de Madrid, precisamente con Angel Luis, me impresionó verle tan mayor pero tan torero, se dice que para ser torero antes hay que parecerlo, y el ya lo creo que lo parecía.
Y por otro lado siempre recordaba la anécdota que hablaba de como el Papa Negro, obligaba a sus hijos a entrar al carretón a matar tanto con la derecha como con la izquierda, este aprendizaje le sirvió a Pepe para una tarde entrar a matar a un toro tuerto con la zurda a pesar de ser diestro.
Quizás en un futuro renazca la sangre torera en alguna las siguientes generaciones de los Bienvenida.