No lo puedo evitar, lo siento, no se si quizás le esté cogiendo manía, pero todo lo que hace Luis Francisco Espla últimamente me sienta a cuerno quemado.
Después de la grave cogida que sufrió en Ceret, comenzó a montar su show mediático y hacer declaraciones en todos los medios del tipo, “Mi familia me ha pedido que me retire, pero todavía no me ha llegado la hora”; “No soy un superhombre, pero la perspectiva de perder la temporada logra que traslades el umbral del dolor”; y la mejor de todas “No soy como esos toreros que cuando tienen una cogida salpican de sangre toda España”, pero que coño está haciendo si no, si lo primero que ha hecho al salir del hospital ha sido dar una rueda de prensa (con su hijo al lado, para darlo publicidad, claro).
Lo único medio sensato de todo lo que dijo fue “Se ha dicho que la culpa fue del viento, pero no, la culpa fue mía. Lo del viento fue lo de menos. Me equivoqué al dejarle crudo. El toro me había avisado ya y alargué la faena hasta que me echó mano” , y digo medio, porque viendo las imágenes se aprecia que le cogió porque el toro le descubrió, y ¿porqué le descubrió?, pues por torear despegado.