DE BIEN NACIDO . . . . .
May 2, 2008La crianza del toro bravo lleva consigo una serie de preocupaciones y desvelos por parte del ganadero, desde que nace hasta su lidia en la plaza, con el aditamento de un gasto económico sustancial.
Si durante la lidia el toro responde a las espectativas deseadas y crea espectáculo transmitiendo emoción con casta de la buena y embestidas largas, es entonces cuando el ganadero se siente recompensado y orgulloso al comprobar que su trabajo ha dado el fruto apetecido y no digamos si el público solicita el indulto.
Ahora es cuando entra en juego el criterio de todos que, como jurado en el juicio sumarísimo del toro, tienen que dilucidar el veredicto final.
Se sopesarán virtudes y defectos.
Aunque finalmente consideren que el bovino no reune las condiciones necesarias para dedicarlo a semental, habría que tener en cuenta que su comportamiento ha respondido con creces a los fines para los que ha sido criado y que, en cierta manera, ha coloborado en subir el baremo de bravura de esa ganadería y por tanto se ha ganado el derecho a seguir viviendo.
Su indulto no llevaría implícito el derecho a padrear, pero para el toro sería más que suficiente el poder disfrutar de una vida plácida el resto de sus días, bien merecida por cierto, y es presumible que tampoco sería un gasto tan oneroso como para tenerlo en cuenta.
Simplemente se habría hecho justicia premiando el “trabajo prestado”.
No estaría de más el tener esto en cuenta y ser generoso con aquel que nos ha favorecido.
. . . . . ES SER AGRADECIDO.





