De todo un poco
November 15, 2008*** La primera corrida televisada en España tuvo como escenario la plaza carabanchelera de Vista Alegre (Madrid), La Chata, el 8 de agosto de 1948. Actuaron “Gallito”, “Andaluz” y Escudero. Solo pudo verse en el Círculo de Bellas Artes y tanto el resultado artístico como la retrasmisión, dejaron bastante que desear.
*** Los inmovilistas son los “antisabios” de la afición, pues son incapaces de rectificar. Su postura de intransigencia es de lo menos airosa que existe; no dan su brazo a torcer y se encasillan con tozudez en su error, aún notando claramente que existe.
*** Aunque no lo parezca, es mucha la importancia que los hombres de plata tienen para su matador.
Certificando lo anterior, está lo que dijo Rafael Molina “Lagartijo” en Madrid al terminar la corrida en la que se cortó la coleta el estupendo banderillero Mariano Antón. Después de haber estado durante muchos años a sus órdenes y considerándolo como insustituible en su cuadrilla, con gran tristeza comentó:
” ¡ Me han cortado una pierna !”.
*** Si la genialidad en aquellos toreros que han sido tocados por la varita mágica fuera de manera continuada, llegaría un momento en que no se les podría aguantar. Por eso es de agradecer que no sean perfectos y que nos dosifiquen esos mecanismos alucinatorios de los que hacen gala, obsequiándonos solo en momentos cruciales.
*** Algunos toreros se quejan de no ser respetados por el público cuando son protestados por no haber estado bien y considerar ellos todo lo contrario, sacando a relucir de inmediato el número de cornadas que tienen en su cuerpo. El aficionado respeta a todos, lo que ocurre es que no transige con que le den gato por liebre. El mérito de un matador se consigue a base de estar bien ante el toro; las cicatrices son consecuencias de la mala suerte, de atropellar la razón, o de andar con torpeza ante los cornúpetas.
*** La primera vez que un toro bravo entró a formar parte de los animales residentes en un zoológico fue el 14 de agosto de 1960, en Barcelona.
El morlaco, jabonero claro, se llamaba “Coquinero” y pertenecía a la ganadería de don José Luis Osborne.





