El toreo cómico
January 21, 2009Corría el año 1916 cuando de una manera fortuita nació lo que vendría a conocerse bajo el nombre de “charlotadas”.
De la mano de Eduardo Pagés vino a Barcelona el entonces afamado actor cómico - un genio de la interpretación - Charles Chaplín con el compromiso de torear un novillo en la Plaza de Las Arenas. Anunciado el acontecimiento el actor dió la “espantá” en la víspera de la fecha concertada dejando al empresario con tres palmos de narices. Don Eduardo, haciendo gala de su ingenio, solucionó el problema contratando a Carmelo Tusquellas, torerillo por aquel entonces sin grandes esperanzas taurinas para que suplantara al “desertor”.
El 8 de mayo de ese año fué la fecha en que tuvo lugar la actuación del falso “Charlot” y fué tal el éxito alcanzado - la gente no se dió cuenta del cambio - que ocho días más tarde hubo repetición, aunque ésta vez se notificó al público la identidad del actuante.
Viendo Pagés la viabilidad de éste espectáculo y convencido de la repercusión que podía tener se animó a formar una cuadrilla llamando para ello a Rafael Dutrús, novillero valenciano de gran estatura y que como vestimenta usaría frac y chistera, -”Llapisera” en los carteles -, y a un banderillero que haría el papel de “Botones” y luciría el traje característico de los mozos de hotel.
Actuaron por primera vez los tres juntos, en Las Arenas, los días 28 y 29 de junio del citado año. En Madrid se presentaron el 20 de julio, y era tal el éxito que cosechaban allí donde actuaban que al final del año pasaron de las 80 contrataciones. En América, más de lo mismo.
Lo que empezó como un remiendo para salir del atolladero en que se había metido el empresario por la acción desertora del actor, se convirtió en algo excepcional que acaparó la atención de todos los públicos. Algunas de las suertes que hacían ante las reses, repletas de comicidad, fueron transformadas y llevadas al toreo serio en donde continuamente vemos como las ejecutan los matadores.
A imágen y semejanza de ésta primera cuadrilla muchas han sido las formadas en el devenir de los años y hay que decir, en justicia, que estas mojigangas han sido en múltiples acasiones las salvadoras de presupuestos de muchas ferias.





