Fuerte como un roble
January 24, 2009Córdoba, la Sultana, vió como aumentaba su censo con el nacimiento de, el 4 de octubre de 1784, Francisco González Díaz “Panchón”. El apodo es presumible que se lo pusieran debido al color de su cara, de tonalidad muy similar a la del pan moreno de aquel entonces y al que se le conocía con esa denominación.
Cuando contaba doce años Pedro Romero se lo llevó a la plaza de toros de Ronda colocándole en la cuadrilla de su hermano José con el que permaneció hasta 1802, actuando luego en diversas cuadrillas hasta que el 22 de mayo de 1815 tomó la alternativa de manos de José María Inclán. Un lustro después la confirmó en Madrid, el 20 de mayo, de manos de Antonio Ruíz “El Sombrerero”.
Aunque carente de cualidades artísticas y casi en “ayunas” en cuanto a conocimientos técnicos se refiere, alcanzó cierto auge y notoridad debido a su extraordinaria fortaleza física y notable agilidad, que unidas a su gran pundonor y a las barbaridades que hacía ante los toros consiguió que el público le tuviese en cuenta y aplaudiera sus actuaciones. En cierta ocasión toreando en Madrid pinchó dos veces en hueso, y en las dos ocasiones partió el estoque debido a la fuerza con que atacó. Toreando en Córdoba, un toro se le arrancó de improviso y cuando ya estaba a punto de cogerle le obsequió con tal puñetazo que le hizo cambiar de dirección.
El 14 de julio de 1828 se lidiaron en Madrid tres toros de Gavira y otros tantos de Juan Domínguez, de Utrera, para “Panchón” y Manuel Parra; asistiendo al festejo el rey Fernando VII. En tercer lugar saltó a la arena uno de los toros de Domínguez que fué picado por Cristobal Ortíz y Juan Marchena “Clavellino”; le dieron veinte puyazos, derribó seis veces y mató a tres caballos. Como a pesar del castigo el animal llegó con mucha fuerza al tercio final, “Panchón” trató de abreviar y le recetó media estocada bastante caída. Cuando el burel se sintió herido emprendió una carrera por el ruedo sin que hubiese forma de pararle y en su loca carrera se enfrontiló con el espada encunándole contra la barrera. “Panchón”, apoyando la espalda contra las tablas agarró al toro por los cuernos y a base de fuerza logró hacer el suficiente hueco para salir del apuro sin mayores consecuencias.
La ovación que le dieron fué de época y Fernando VII, estusiasmado por la gesta, le concedió una pensión vitalicia de cien ducados además de nombrarle administrador de sales y más tarde conductor de correos.
Cuando tenía cincuenta y dos años, 1836, quedó cesante de esos menesteres y decidió volver a los ruedos. Deteriorado ya de facultades y sin haber toreado apenas nada acudió a Hinojosa del Duque (Córdoba) el 22 de agosto de 1842 para enfrentarse a una corida de Guadalcázar. El toro “Bragao”, después de haber mandado a la enfermería al picador Francisco Rodriguez y al banderillero Rafael Bejarano le corneó en el vientre de forma tan violenta que sin poder recuperarse falleció el 8 de marzo de 1843.
A pesar de no haber destacado en su profesión por sus esquisiteces, está catalogado como el primer matador de renombre nacido en Córdoba.





