Cosas mías
January 28, 2009*** Como el miedo es la virtud de la prudencia del instinto de conservación, qué alivio es tener esto en cuenta todos aquellos que no han sido capaces de ponerse nunca delante de un toro, o becerro al menos, y dar unos capotazos.
Ahora podrán decir que el motivo de no haberlo hecho no ha sido por falta de valor, simplemente que su virtuosidad no se lo ha permitido.
*** Los toreros son como las campanas de las Catedrales. Todas ellas tienen la misma forma, aunque cuando se las hace sonar es entonces el momento en que verdaderamente se aprecia su diferencia.
*** Durante la faena de muleta y en determinados momentos podemos escuchar como a veces el torero acompaña la trayectoria del pase con unos sonidos guturales que vienen a ser como la musiquilla que adorna el “sentir” y la profundidad del muletazo.
Otra cosa es cuando esos sonidos aumentan de tono y son continuos. Parece que nos quieren hacer ver el esfuerzo que están haciendo y lo “machos” que son ante el peligro. En realidad no demuestran más que su poca capacidad para dominar al toro y carecer de esa técnica que bien empleada deriva en arte. Más bien lo que hacen con ello es poner en funcionamiento el escape libre del miedo.
*** Mucha gente que asiste a una corrida de toros es propensa a equivocar conceptos. No sabe ver la diferencia que hay entre ser entendidos con la de sentarse en tendidos.
*** Tarde tras tarde vemos como muchos turistas abandonan sus localidades antes de que termine la corida. Es posible que esto ocurra debido a la poca información que tienen en cuanto al rito y secuencias del espectáculo.
Ocurre que si cuando entran, casi siempre tarde y a destiempo, ven que se está picando al animal y observan que en el siguiente toro vuelven a salir otra vez los picadores al ruedo, se dicen entre ellos: ¡ vámonos que aquí es donde entramos !.
¡ Para qué ver dos veces la misma película !.





