José Gómez Ortega “Joselito”, el torero que lo dió todo.
February 7, 2009Cuando una persona fallece en plena juventud siempre nos lamentamos de lo que hubiese podido conseguir en caso de que su sino no hubiese sido tan adverso. Al hablar de “Joselito” siempre se dice que se malogró su carrera taurina como consecuencia de la desgracia de haber tenido una muerte prematura. Nada más apartado de la realidad, su trabajo ya estaba hecho y no puede decirse, en abosuluto, que se malogró y que dejó algo por hacer; aunque siempre digamos que algo se podía haber añadido.
Gegorio Marañón decía al respecto:
” Los seres que desaparecen en plena juventud sin haber hecho nada todavía, son ciertamente dignos de que se les crea malogrados, pues nada permite negar que, de haber vivido más, hubieran realizado la obra que no hicieron. Mas éste adjetivo suele aplicarse a los que, por el contrario, dejaron tras de sí una obra tan importante que, justamente, nos duele su desaparición pensando en lo que hubiera sido el resto que no llegaron a crear. Es, sin embargo, seguro que, en la mayoría de los casos, la obra estaba concluída cuando murieron. Lo que cabalmente caracteriza al creador que va a morir pronto en esa juvenil madurez de su obra que permite suponer que, de haber vivido más tiempo, se hubiera, en realidad, sobrevivido; que de allí en adelante, el resto de su creación hubiera sido una repetición de lo ya hecho y terminado; cuando no el declive de una prematura decadencia.”
Si nos atenemos a ésto podemos decir que en el caso del maestro de Gélves lo hecho por él no fué una lección inacabada; su trayectoria fué tan grandiosa que hasta su final trágico le ayudó a epilogar de forma gloriosa su gran obra y convertirle en un mito.
Para los amigos de las estadísticas ahí van algunos datos de su vida taurina:
Actuó en un total de 681 corridas de toros, siendo 1567 los toros que estoqueó. Tres años fueron los que pasó del centenar de corridas; 102 en 1915, 105 en 1916 y 103 en 1917. En Madrid actuó como novillero en 6 festejos y fueron 87 las tardes en que compareció como matador. En Sevilla actuó en 7 novilladas y en 58 corridas de toros. Con toros de Miura se enfrentó 43 tardes desde que tomó la alternativa. Como único espada actuó una vez en 1911, otra al año siguiente, dos en 1914, ocho en 1915, cinco en 1916, cuatro en 1917 y una en 1918.
Aunque lo deseable hubiese sido el poder disfrutar de una etapa más larga en su trayectoria como torero, más que nada en su propio beneficio, la verdad es que su magisterio lo dejó concluído para engrandecimiento de la fiesta de los toros.
Más expléndido no se puede ser. Nos entregó todo lo que de valor atesoraba.





