Cosas mías
February 24, 2009*** Algunos rejoneadores “caen” tan bien a lomos de su cabalgadura y su conjunción con el equino es tan perfecta que parecen una obra de arte en vivo.
Cuando terminan su faena y echan pie a tierra da la sensación dolorosa de que algo hermoso y bello acaba de romperse.
*** El toreo es engañoso dependiendo de los conocimientos que tenga el que lo está presenciando.
Al aficionado poco versado en la materia, el toreo elegante y poderoso hecho con un valor sabio que hace desaparecer la idea del peligro por lo general no le dice nada y no le llega a entusiasmar; no le da su importancia y le regatea el aplauso.
Por el contrario llega a emocionarle y hace que se levante de su asiento cuando lo que está viendo lo considera importante y bravo por la sensación de peligro que transmite, no dándose cuenta de que eso no es otra cosa que el resultado de no dominar al toro, es algo basto y burdo cuyo origen está en la torpeza.
*** A cualquier torero que le preguntemos nos dirá muy convencido que efectivamente todos los toros tienen su faena. Luego en la práctica la cosa cambia.
¿Por qué se empeñarán en hacerles siempre la misma a todos los toros?.
Con observarles dos o tres veces ya nos damos cuenta de todo lo que pueden dar de sí y lo que nos van a ofrecer cuantas veces acudamos a verles. Así les va.
*** No siempre es imprescindible la ortodoxia para llegar a ser figura. Algunos lo consiguen mediante unas cualidades toreras, junto con alivio torero, y con detalles superficiales bien vendidos. Sus irregulares zumbidos han conseguido que se noten en éste mundillo.
*** Los trofeos no son definitivos para torear mejor o peor, pero sí son necesarios para que a uno lo cataloguen como figura.
*** Hace algún tiempo la característica predominante en la mayoría de los novilleros era su toreo de arrojo con desprecio a la voltereta, atropellaban la razón hasta el disparate. No escatimaban ningún riesgo para poder llegar. ¡Cuánto han cambiado las cosas!.
*** Con el paso atrás al entrar a matar se hace menos perceptible el cuarteo. Se gira el brazo derecho para que la estocada no resulte atravesada y todo ello no deja de ser una ventaja.





