Figura sí, pero …
March 11, 2009El catalogar a un torero como figura lleva implícito el reconocimiento de unos valores que deben sobresalir en gran medida sobre la mayoría de los coletudos; comandar ese grupo de élite ya es harina de otro costal.
En la actualidad hay un gran número de gente del mundo del toro que nos quieren hacer comulgar con ruedas de molino pretendiéndonos hacer creer que el actual mandón del toreo es José Tomás. A mi modesto entender ésto se aleja muy mucho de la realidad ya que para llegar a serlo es imprescindible que esa figura asuma un reto, otro, otro, y así todos los días, circunstancia que para nada se da en el diestro de Galapagar.
No se puede decir que está en la cima sobresaliendo del resto cuando no se afrontan riesgos y se torea la mayoría de las veces en carteles hechos con ganaderías a su medida y con compañeros que aún estando bien poco le pueden quitar. Casi siempre le buscan un telonero y un comparsa y a disfrutar de la vida. Sin competencia real su triunfos se ven rodeados de cierto excepticismo, pues de la forma en que le llevan para sí la hubiese querido Felipe II.
Ineludible es estar a las duras y a las maduras y no pretender ir de por libre dando a entender que la cosa no va con él, y que bastante tiene con el toro para tener que preocuparse de rivalidades. Torear un número de corridas en la temporada muy por debajo del resto de sus compañeros y sin comparecer en el abono de las ferias de postín, no son fundamentos válidos para otorgarle un puesto que no se ha ganado.
Nadie le podrá negar que es una grandísima figura del toreo, pero es un lástima que con su actitud reservona y cómoda se ponga trabas para alcanzar esas cotas tan altas que están al alcance de sus manos.
Estamos de acuerdo en que cada persona pueda hacer lo que mejor le plazca, siempre y cuando su forma de hacer no vaya en detrimento de terceros, pero en éste caso los perjudicados son los aficionados que al fín y al cabo son los que le han encumbrado.
Podrá tener sus motivos para no permitir que le televisen sus actuaciones, pero la realidad es que esa postura perjudica a la afición que se ve privada de verle en las ferias compitiendo con el resto de matadores. Toreando fuera de esos ciclos se hace casi imposible acudir a verle si no es pasando por la reventa y desprendiéndose de una suma importante de dinero que casi nadie tiene; en taquilla es impensable (?) en poder conseguir una localidad.
Es posible que cuando él vea lo que ocurre con éstas cosas le haga sentirse más importante como torero. Lo que de verdad viene a demostrar es que le trae sin cuidado los deseos de los aficionados y que en el fondo lo que hace es tomarles el pelo.
Triste y difícil de asumir, pero cierto.





