Feria de San Isidro: 23/5/09
May 23, 2009En la corrida de rejones celebrada esta tarde con toros de Fermín Bohórquez cabe resaltar la grave cogida sufrida por el caballo Patanegra de Pablo Hermoso de Mendoza. Quizá debido a un mal entendimiento entre caballero y equino el toro le corneó con tal ensañamiento que nos hizo presagiar lo peor.
Se puede decir que en general los toros han sido buenos pues algunos galoparon con fuerza, también los hubo con nobleza y en mayor o menor grado sirvieron a los montados.
Abrió plaza Fermín Bohórquez que lamentablemente tuvo una tarde de lo más desafortunada. Estuvo en su linea clasicista e hizo buen toreo pero a la hora de clavar los aceros erraba una y otra vez, nada le salía a derechas para su desesperación y bien puede decirse que hoy tenía el santo de cruz. No estuvo ni tranquilo ni centrado y su actuación fué para olvidar.
Muy crueles y frágiles de memoria fueron los muchos que le abroncaron con saña al abandonar la plaza, no se merecía esa respuesta. Guardar silencio hubiese sido lo más elegante.
El segundo de la tarde era agresivo y daba arrancadas bruscas, encastado con genio no tenía continuidad en las embestidas. Prodigioso estuvo Hermoso de Mendoza cuando con “Dalí” le llevó prendido en el caballo como si de un capote se tratara para sujetarlo en el centro del ruedo. Haciendo todo por derecho y con pureza se lució en las suertes destacando dos de las cortas con pirueta ajustadísima en la segunda que puso a lomos de “Caviar”. Falló con el rejón de muerte y todo quedó en aplausos repartidos entre caballero y astado.
Espeluznante fué la cogida de “Patanegra” nada más iniciar la lidia del quinto de la tarde. Se lució con “Chenel” al colocar una banderilla arrancando de frente y clavándola en lo alto haciendo el embroque en la misma cara del toro para después llevarlo encelado con mucho temple a dos pistas. Cuando el toro ya no le ayudaba nada aún consiguió poner a dos manos un par de las cortas muy cerrado en tablas y arriesgando con su caballo “Pirata” demostrando una vez más su magisterio. Falló con el rejón de muerte pero el definitivo fué todo una muestra de entrega ya que su pecho quedó entre los dos pitones pues el toro le derrotó en el embroque. Se sobrepuso a lo ocurrido y demostró gran entereza a pesar de llevar la procesión por dentro, le tocó el peor lote de la tarde.
Abandonó la plaza desconsolado y llorando como sólo saben hacerlo los que tienen grandeza de espíritu.
Alvaro Montes recibió a su primero a portagayola garrocha en mano llevándole prendido con temple en las dos vueltas que dieron al ruedo, con velocidad y guardando las distancias resultó precioso. El toro galopa y la primera banderilla que le puso al quiebro con ajuste y precisión fué muy buena, otra segunda de la misma factura tuvo el mismo resultado. Lo que vino a continuación ya no tuvo que ver nada con el toreo. Saltos a destajo, piruetas en la lejanía y números cirquenses sin olvidar de dirigirse al espectador en busca de recompensa. Alegró el cotarro y, más pueblerino que nunca, consiguió el beneplácito del público verbenero que acudió a la plaza. Cuando daba la vuelta al ruedo con la oreja concedida sólo se echaba en falta una carpa multicolor con muchas banderolas de colores sobre su cabeza y una comparsa de platillos.
El segundo pase del espectáculo en el último de la tarde ya no fué tan del agrado del público. Tuvo mucha suerte de que el sombrero no saliera fuera de la plaza cuando lo arrojó al aire y algo menos cuando con el rejón de muerte atravesó al toro.
¿A qué se deberá que después de actuar todos sus caballos llevan los ijares sangrando?.





