Feria de San Isidro: 24/5/09
May 24, 2009Nada fáciles fueron los toros de Samuel Flores-López Flores lidiados en la décimo octava de la feria de San Isidro.
Serios de pitones adolecieron de casta, mansearon, no se dejaron y fueron peligrosos. Para complicar más las cosas el viento no quiso perderse la corrida.
El primero de la tarde manseó saliendo suelto del caballo donde se le picó poco. Gazapeando y arreando hacia los adentros complicó las cosas a López Chaves ya que con mal estilo cabeceaba y corneaba en las embestidas a la vez que buscaba al torero. Sin poder hacer nada terminó con el descastado y peligroso animal de dos pinchazos y media tendida contraria.
Derribó con poder el segundo de su lote en el primer encuentro con el caballo saliendo del mismo sin humillar y dando cabezazos cuando tomaba el engaño. Con la muleta se dejaba y tenía cierta nobleza pero López Chaves no le echaba la tela y nunca consiguió conducir su embestida. Sin poder acoplarse no lo vió con claridad y se le pasó por alto que el pitón izquierdo era el más asequible, pudo haber sacado mejor partido de éste toro. Acabó de dos pinchazos y una estocada.
El primero de Diego Urdiales desconocía lo que era la casta, flojeaba y echaba la cara arriba, cabeceaba y tenía una embestida discontinua. Con decisión no se cansó de sobetearle hasta que consiguió una tanda de derechazos muy templados y de mucho mérito. Siguió insistiendo hasta que se dió cuenta de que el sitio propicio era la corta distancia y fué entonces cuando dió las series más logradas de su faena. A base de paciencia y pundonor hizo al toro poco a poco para terminar metiéndole en la muleta y lograr lucirse. Desafortunado con la espada terminó de una estocada que hizo guardia y un descabello al límite del tercer aviso ya que le llevó su tiempo el poder sacar al toro lo que no tenía. Se le ovacionó en el saludo desde el tercio.
El quinto tuvo de principio calidad y fijeza pero después de una buena tanda con la derecha y echarse la muleta a la zurda todo cambió. Sin casta alguna fué a menos costándole embestir, los naturales se los tuvo que dar de uno en uno pues el animal aparte de medir al torero se vino abajo y no duró nada. Cambiaba la intensidad de la embestida de un pase a otro, no colaboró y todo resultó imposible. Pinchazo hondo saliéndose de la suerte y un descabello.
Javier Valverde se encontró de primeras con un toro que se le escapaba de la muleta sin que lo pudiera sujetar y que en los pases que le daba hacia los adentros se le marchaba hacia las tablas huyendo de la pelea. Sin casta, manso de solemnidad y acobardado por completo terminó echándose antes de que le pudiera matar de una casi entera desprendida. Queriendo y entregado fué premiado con aplausos.
El sexto del encierro fué devuelto por renquear y perder las manos y en su lugar salió el sobrero de Julio de la Puerta. Con fuerza, velocidad y dando arreones pronto demostró su mansedumbre. En banderillas se ovacionó un buen par de Pedro Cebadera. Desde el centro del ruedo y de hinojos comenzó la faena teniendo que levantarse al segundo muletazo pues el toro se le quedaba corto y no pasaba, por el pitón izquierdo se le vencía y por el derecho le cabeceaba y protestaba los pases. Fué cogido de mala manera ensañándose cuando lo tenía en el suelo y señalándole tres cornadas que por fortuna erró. De pinchazo y media estocada terminó con ésta prenda. Saludó desde el tercio.





