Feria de San Isidro: 25/5/09
May 25, 2009Daba la sensación de que nos encontrábamos muchos años atrás al observar el comportamiento de los astados de Guadaira en ésta última novillada de la feria de San Isidro.
Dejando a un lado al primero de la tarde que sirvió y al quinto que algo se dejó el resto fueron todos un amasijo de complicaciones. Tuvieron genio del malo, no humillaron, no se empleaban, daban saltos al embestir, cabeceaban y más cosas negativas que hicieron que resultara una novillada pero que muy dura.
Francisco Pajares debe de estar contento de su comparecencia en las Ventas por dos motivos, el primero por haber salido con vida de la plaza y el segundo por haber demostrado a todos de que se trata de un novillero que quiere abrirse paso en ésto y que por suerte para él tiene condiciones.
Su primero que salió suelto no hacia caso a los engaños y manseaba apretando hacia los adentros. Con firmeza el torero empezó bien obligándole y metiéndolo en la muleta lo llevó muy despacio con la mano baja. Cuando tomó la zurda el animal había mejorado bastante y obedeció en los largos naturales que le instrumentó. Series buenas con las dos manos en una faena toda ella muy correcta que no tuvo el eco merecido.
Su segundo con genio daba arreones y con la cara alta echaba las manos por delante en los muletazos. A pesar de la violencia y de los cabezazos que daba supo colocarle bien el angaño consiguiendo series de derechazos muy templados, los naturales tuvieron buen corte pero era imposible ligar las tandas. Volvió a la derecha pero el novillo ya de por sí complicado se puso más difícil y peligroso y no servía para nada. Se tiró a matar con mucha entrega y fué prendido y vapuleado de tal forma que parecía imposible que no llevara alguna cornada. Repitió la suerte de igual forma, con vergüenza torera a flor de piel, y nuevamente ocurrió lo mismo que en la primera entrada, el palizón que recibió fué de órdago a la grande.
Toda la tarde estuvo con ese pundonor y valentía de los que quieren ser toreros; aparte de ésto no hay que olvidar las buenas maneras que atesora, materia prima para funcionar no le falta. La gente reaccionó con estos dos percances y le ovacionó largo y con fuerza pero habría que recordarla que durante toda su actuación no le valoraron en justicia lo que estaba haciendo. Más vale tarde que nunca.
Juan Carlos Rey castigó al primero de su lote con unos doblones por bajo de los que el animal salió acusándolos. Por el pitón izquierdo se defendía a saltos y como también resultaba pegajoso, en los pases que no le tropezaba la muleta se la enganchaba. Por el derecho se dejaba algo más pero las tandas resultaron sosas y no calaron en el tendido, tampoco hubo ligazón. Después de una estocada salió a saludar pero tuvo que desistir al ser protestado.
Al quinto de la tarde que salió con piés y con genio además de dar saltitos y no parar de andar le pegaron mucho en los tres encuentros que tuvo con el caballo. El animal no pasaba con claridad pero aún así se dejó tocar la muleta muchas veces en los derechazos que carentes de emoción fueron de los más insulsos, en los naturales no huvo ligazón y no dijeron nada pudiendo sacar mejor partido de éste novillo. No entusiasmó a nadie y se le veía muy pendiente de las reacciones del público vez que hacía algo mirándole como solicitando recompensa en lugar de centrarse en lo suyo.
El tercero de la tarde tenia velocidad, daba arreones y brusco con genio resultaba bastante peligroso. No se le picó lo suficiente quedando bastante entero y cogió a las primeras de cambio a Pablo Lechuga cuando intentaba dar un pase de pecho, salió milagrosamente ileso. El toro siempre protestaba cuando se le tomaba en corto y el torero consiguió una serie bastante buena en el momento que le dió su sitio. Con la espada mejor olvidarlo.
El sexto echaba las manos por delante llevando la cabeza alta y arreaba con velocidad hacia los adentros. Oscar Bernal se agarró bien en los dos puyazos y dos picotazos que le dió. No dió opción el novillo por ningún pitón ya que no paraba nunca y siempre acudía dando brincos y cabeceando. Precavido con el acero terminó de un pinchazo saliéndose de la suerte y de medio bajonazo alargando el brazo.





