Feria del Aniversario - Las Ventas: 2/6/09
June 2, 2009Bajísimo de casta ha sido el encierro traído por el ganadero del Puerto de San Lorenzo para esta primera corrida de feria.
Flojos, sin emoción y con gran dosis de mansedumbre no permitieron a los toreros estar a gusto e impidieron que la gente pasase una tarde agradable.
Tomaba la alternativa Miguel Tendero y el regalito que le tenían preparado era todo un manojo de mansedumbre, se acobardó nada más salir y se marchaba huyendo y cuando daba alguna arrancada lo hacía siempre mostrando un genio peligroso. Estaba tan rajado que hasta el picador de turno tuvo que invertir los terrenos para poder castigarle algo. A base de aguante y poniéndole bien la muleta consiguió el neófito unos buenos naturales a pesar de que el toro se le quedaba corto, protestaba y no paraba de cabecear de forma violenta. Por la derecha se le quedaba a la mitad del pase y con firmeza y valentía pudo robarle algún que otro muletazo, de entera y descabello terminó con ésta joya. Mucho mérito tuvo su actuación y en la vuelta al ruedo le ovacionaron con mucha fuerza. Al bovino que además de las lindezas ya expuestas siempre entraba descompuesto y rebañando se le despidió con una gran bronca.
Al último de la tarde se le pegó fuerte sobre todo en la primera entrada. Echándole la muleta y llevándole a media altura consiguíó unos derechazos bastante buenos que si no lograron tener mayor transmisión fué debido a la sosería del toro que además perdió las manos en más de una ocasión. Los naturales que le pudo sacar fué a base de insistirle aunque le fué imposible ligarlos, sin nada más de provecho que poder sacarle terminó de una estocada caída. Entregado toda la tarde y sabiendo lo que traía entre manos su actuación fué importante y muy positiva de cara al aficionado.
El segundo de la tarde fué protestado desde que salió por chiqueros ya que era escurrido de tipo y perdía las manos en alguna ocasión, le dieron infinidad de capotazos sin razón de ser y no le dejaron ni un momento de respiro. El Cid sin forzarle y a media altura le dió buenos muletazos aunque ayunos de emoción, los naturales que ejecutó a continuación fueron un calco de los anteriores y al término de los mismos no se podía asegurar si tenía más sosería el torero o el toro. Sin estar convencido de nada de lo que hacía terminó con el animal de un pinchazo hondo tendido.
El titular que salió en cuarto lugar tenía buena embestida pero entre todos se liaron a darle capotazos de mala manera y terminó perdiendo las manos. Como la gente protestaba y no se vislumbraba buen ambiente en el tendido apareció el Boni que para sacarle del caballo arrastró tanto el capote que el animal volvió a claudicar y consiguió - ésto no es pensar mal, si no hubiese habido voluntariedad en la acción no se explica como el galardonado como mejor peón de brega en la recién terminada feria de San Isidro bajara las manos de esa forma- que lo devolvieran.
Salió en su lugar el primer sobrero de Antonio Palla, largo y serio, y El Cid lo único que hizo fué llevarle con capotazos sin parar los piés ni centrarse y al igual que en su primero no hubo ni un conato de verónica. También éste toro puso en contra a la gente al perder las manos y aunque el de Salteras dió buenos muletazos la cosa no caló en los tendidos. A base de insistir dió una última serie que resultó bastante buena pero al ser trompicado cogió la espada y lo finiquitó de una entera caída. A las protestas que escuchó a lo largo de la tarde respondía, a veces, con sonrisitas socarronas impropias de un torero al que se le quiere en Madrid y que si las oyó fué porque su actuación no fué buena, estuvo frio en todo momento y con sosería hacía todo sin convinción; no se mereció otra cosa pues le faltó ganas y arrojo para demostrar a todos de que la posición en la que se encuestra no es pura casualidad.
El tercero del festejo que correspondía a Sebastián Castella tenía transmisión y en un principio pareció lo que no llegó a ser. Con estatuarios ajustadísimos y un precioso remate por bajo inició su faena. Los derechazos con mano baja los llevaba bien enganchados y con mucha templanza logró conseguir una serie muy meritoria, Cuando se dispuso a torear por el pitón izquierdo el toro ya se le había venido abajo y a parte de que le costaba embestir perdió las manos y la cosa ya no tuvo ninguna emoción, duró poco el toro. De media tendida y atravesada y un descabello terminó con el astado.
Descarado de pitones apareció el quinto que sin terminar de romper y manseando por lo menos humillaba. En las verónicas se le abría y terminaba por marcharse. En la muleta embestía a saltitos y a parte de no transmitir terminó perdiendo las manos. A base de obligarle y tirar bien de él pudo sacar lo que el toro no tenía, terminó de una entera. Queriendo toda la tarde, valiente y firme estuvo por encima de su lote.





