Feria del Aniversario - Las Ventas: 3/6/09
June 3, 2009En la segunda de feria se corrieron cuatro toros de Núñez del Cuvillo siendo remendada la corrida con dos - 4º y 5º- de Garcigrande.
Entre unos y otros se quedó la casa sin barrer pues el que no era manso tenía genio del malo, el que no daba arreones no quería humillar y los más siempre con la cara alta, la tónica general fué la poca duración y la falta de fuerzas.
Se conoce que para estar acorde con los tiempos que corren decidieron no adornar la plaza como siempre era habitual en la corrida de la Beneficencia. Para rizar el rizo las banderillas también llevaban el traje de andar por casa. ¡Ésta crisis!.
El primero de El Juli llevó siempre la cara alta además de ser distraído y salir coceando del caballo para hacer honor a su mansedumbre; sacó a relucir un genio peligroso que con embestida brusca y rebrincando impidió todo sosiego en el intento de hacerle faena. El pitón izquierdo era imposible ya que embestía a base de arreones y se revolvía con rapidez. Visto el género que tenía delante optó el de Velilla por quitárselo de enmedio de dos pinchazos y una estocada caída y trasera.
Al cuarto que acudía con buenas formas aunque con la cara algo alta le instrumentó un quite por chicuelinas cerrado con una media que fué lo mejor. El toro se movía con fuerza y los primeros derechazos resultaron buenos al poder ligarlos aún con la pega de que el toro llevaba la cara a media altura, en las siguientes tandas el animal se le abría y les faltaron ligazón a parte de que no transmitieron nada. De una casi entera tendida y un golpe de verduguillo terminó con su oponente. Escuchó pitos al igual que cuando abandonó la plaza al final del festejo.
El segundo salió galopando a la vez que humillaba pero empezó a flojear después de picarle. En los muletazos embestía rebrincando y el problema de José María Manzanares era que si le bajaba la mano el toro rodaba por los suelos y por tanto a todo lo que hizo le faltó emoción. Por el pitón izquierdo lo llevó muy bien toreado pero a parte de que el animal se lo pensaba antes de embestir había ido a menos y se caía independientemente de la altura de la muleta. De pinchazo arriba y una entera desprendida terminó con la vida de este toro.
Su segundo era serio y estaba bien armado. El comienzo de la faena no pudo ser más torero ya que con mucha clase y temple los pases que dió fueron de gran belleza y con esa elegancia que él sabe imprimir a todo cuanto hace. A pesar de que el toro era pronto no le pudo bajar la mano para evitar que se cayese y las series tuvieron que ser más cortas por el mismo motivo. Cuando tomó la izquierda el animal estaba bastante apagado y aunque tiró con templanza de él el fruto no fué el apetecido. Confiado, entregado y con torería estuvo toda la tarde terminando su faena de un estoconazo algo desprendido y trasero y le obligaron a saludar desde el tercio.
El tercero de la tarde acude a los cites pero resulta soso y no termina de pasar, en banderillas cortaba. Sin mover los pies del suelo empezó Miguel Angel Perera su faena con pases por alto muy ajustados y con una tranquilidad pasmosa. Colocando bien la muleta y tirando con suavidad del animal consiguió series de muletazos largos muy templados y con la mano baja. Con toques suaves condujo los que le dió con la izquierda resaltando su quietud, firmeza y seguridad. Los circulares y adornos por bajo muy logrados fueron la antesala a un pinchazo y una entera algo trasera.
El descastado sexto campeaba a su aire mostrando a todos su mansedumbre, en el capote salía suelto al amparo de la querencia y galopó en banderillas. El de Puebla de Prior inició el último tercio con unos pases cambiados por la espalda con las zapatillas fijas en la arena para seguir muy valiente tirando muy requetebién y con torería del astado, hasta aquí el toro galopaba pero cuando se echó la muleta a la zurda empezó a pararse y a meterse hacia los adentros. Las bernardinas fueron tan apretadísimas que el toro le llegó a meter el pitón entre la tela de la taleguilla y su anatomía sin que por fortuna le lastimase. Si no hubiera fallado con los aceros en sus dos toros muy bien podría haber abierto la puerta grande, no obstante la ovación que se le tributó fué sonora y larga. No pudo cortar orejas pero su toreo triunfó.





