Feria del Aniversario - Las Ventas: 5/6/09
June 5, 2009Llegó la última de feria y con ella la apoteosis de la despedida de Luis Francisco Esplá del público de Las Ventas. Colofón impresionante por lo exitoso de un matador de toros que con la de hoy suma la friolera de 89 tardes de actuaciones en el coso venteño. Su salida en hombros ha sido multitudinaria y atípica -le llevó su hijo en la vuelta al ruedo- y seguro que ni él mismo hubiese soñado nunca con una despedida en Madrid tan cariñosa y llena de afecto como el público asistente le ha obsequiado.
Los toros de Victoriano del Río fueron desiguales en cuanto a peso pero tuvieron una magnífica presentación, duros, serios por delante y con una violencia peligrosa pusieron en aprieto a los toreros pues les exigieron mucha firmeza y decisión. El de la despedida de Esplá fué un gran toro al que le dieron la vuelta al ruedo, su primero no era tan malo como el resto de sus hermanos y por lo menos algo se le pudo sacar. Los demás todo fueron complicaciones pues resultaron violentos exigiendo mucha entrega y capacidad lidiadora, con genio del malo y metiéndose con intenciones aviesas hacia los adentros pusieron en peligro en demasiadas ocasiones la integridad de sus matadores.
Si tenemos en cuenta que no eran nada claros y que el viento sopló con fuerza durante el festejo y dificultaba el manejo de los engaños el poder estar frente a ellos y salir con bien se transformó en toda una hazaña.
El mejor lote le correspondió a Luis Francisco Esplá y a fé que le vino de maravilla para que el público que le ovacionó con fuerza al deshacerse el paseillo no dejase de aplaudirle de forma cariñosa a lo largo de toda su actuación. Le propició una despedida que dificilmente olvidará.
Su primero salió manseando pero a pesar de aquerenciarse terminó colaborando y tuvo interés pues transmitía y obedecía a los toques aunque embestía fuerte y daba arreones. Tuvo que hacer la faena cerca de las tablas por la tendencia del toro y aunque le pudo no hubo lucimiento. Pinchazo saliéndose de la suerte y más de media metiendo la mano con habilidad. El público le respetó.
En cuarto lugar apareció en el ruedo “Beato” -colorado listón y ojo de perdíz- marcado con el nº 46 y de 620 Kg., un gran toro que con nobleza y templada embestida se desplazaba muy bien y humillaba obedeciendo a los engaños. Empezó Esplá con derechazos cortos muy templados y de mano baja que fué el prólogo de lo que a continuación se iba a fraguar. Lo que vino después fué una recopilación de su tauromaquia basado en momentos felices que supo aglutinarlos en una de esas faenas con las que sueñan todos los toreros. El toro repetía y se dejaba pero el alicantino no desperdició ninguna de sus embestidas y con torería y dando importancia a su toreo acabó realizando lo que seguro que muchas veces soñó para éste día.
Mejor epílogo no pudo poner a su obra cuando terminó con el astado de una estocada recibiendo. Las dos orejas fueron a parar a sus manos y le obligaron a dar otras tantas vueltas al ruedo. El viento que no nos quiso abandonar durante toda la tarde colaboró en su despedida y dejó de soplar mientras que duró la faena.
Al toro se le aclamó muy justamente en la vuelta al ruedo.
El primero de Morante de la Puebla embestía con mucha velocidad y salió crudo del caballo por decisión errónea del presidente, no le pidieron el cambio y por el mero hecho de que hubiese entrado por dos veces al caballo optó por aplicarse la facultad que le confiere el reglamento y se olvidó de ser un aficionado entendido.
Si añadimos al vendabal que se levantó la peligrosidad del toro que se vencía con fuerza por los dos pitones y daba arreones descompuesto y que el torero se descompuso a las primeras de cambio se puede adivinar que la faena fué un toma y daca entre los dos protagonistas sin resultado apetecible. Con precaución y marchándose de la suerte acabó de un bajonazo. La bronca no se hizo esperar.
El quinto muy serio y violento se metía por el derecho con la cara arriba y apretaba hacia los adentros. Nada claro cortó en banderillas. Se lo brindó a Esplá. Intentó por todos los medios hacerle faena pero era imposible porque el animal amagaba y tiraba derrotes, se metía mucho en la muleta y reponía rápido embistiendo a base de arreones y dando hachazos a diestro y siniestro. De un bajonazo terminó con el regalito. Esta tarde Morante vió la cruz de la moneda y al final del festejo le abroncaron con fuerza.
Lo verdaderamente triste es que se llamen aficionados todos aquellos que asisten a la plaza y no tienen repajolera idea de lo que ocurre en el ruedo, su ignorancia les ciega y no son capaces de calibrar la actuación de un torero con arreglo a las condiciones de su antagonista. El lote de Morante fué infumable.
Sebastián Castella aunque lo intentó le resultó imposible torear a su primero con el capote por la ventolera que se levantó. Inició su faena sentado en el estribo y tuvo que desistir a torearle de muleta en el centro del ruedo pues al primer intentó se le coló peligrosamente. El toro le embestía con un genio peligroso, se le metía con riesgo en los muletazos y le echaba las manos por delante. Muy valiente y deseando hacer cosas lo único que consiguió fué meternos el miedo en el cuerpo pues nos tuvo a todos en vilo por su cabezonería de atropellar la razón cada vez que se medía con el toro. Cuando le recetó una media atravesada y después de fallar con el descabello se acostó el toro todos respiramos tranquilos.
Al sexto lo templó con el capote y en banderillas se desmonteraron Curro Molina y Pablo Delgado. Comenzó en el centro del ruedo con dos cambiados por la espalda, dos por bajo y remate de pecho que entusiasmaron a la concurrencia. El animal transmite pero rebrinca y algunos de los muletazos que dió en series distintas resultaron muy meritorios pues enganchaba al toro con firmeza y tiraba de él por abajo. Con la zurda le trompicaba el engaño y entre el viento y un cabeceo continuo acompañado de derrotes hizo que las tandas no le salieran limpias. Daba la sensación de que el toro era otra cosa pero la realidad fué que no era nada fácil y que sin ninguna claridad en la embestida resultó bastante peligroso. El público se lo agradeció y le aplaudieron con fuerza.





