Sencillamente ridículo
June 14, 2009En un reportaje que hicieron a Luis Francisco Esplá se le preguntaba qué es lo que pensaba de algunos de sus compañeros de profesión.
Cuando le llegó el turno a Enrique Ponce contestó: “Es un buen torero pero a mí no me dice nada”.
¿Cómo es posible que se quedara tan tranquilo soltando tamaña barbaridad al valorar la calidad artística y el poderío de un torero que ha llegado a ser figura entre las figuras y que en los últimos tiempos ha sido y es la mente más lúcida y privilegiada que existe en el toreo?.
Semejante desfachatez sólo es comprensible cuando la envidia cochina corroe las mentes de aquellos que con amargura no admiten sus carencias y se enrabietan al comprobar la categoría y exquisiteces de otros.
Que mal lo ha tenido que pasar Esplá a lo largo de su carrera taurina viendo como no podía salir de ese grupo de medianías en el que se vió navegando entre dos aguas toreando lo que los demás no querían y siempre como relleno en las ferias.
Posiblemente arropado en su soberbia y engreimiento le resultó imposible admitir públicamente su gran desventaja con el maestro de Chivas en cuanto a calidad torera y sin querer bajarse de su pedestal tampoco tuvo tiempo para pensar que a la mayoría de los toros que a él se le marcharon sin poder cuajarlos el maestro de Chivas hubiese sido capaz de de meterlos en la muleta y triunfar como tantas veces lo ha hecho.
La verdad es que “listo” si ha sido al estar tanto tiempo en activo con tan pobre bagaje.
Vanidoso donde los haya seguro que ahora pensará cuánto le van a echar de menos los aficionados al abandonar el toreo activo el mayor bastión que ha tenido la Fiesta en los últimos tiempos.
¡Pobrecito!.





