Su razón de ser
June 21, 2009La Fiesta de los toros sigue gracias a que los reemplazos generacionales de los diestros continúan con el ritmo de siempre.
Desde el más modesto a la figura más aclamada por los públicos no dejan de ser eslabones imprescindibles en la cadena que conforma éste espectáculo ancestral lleno de tradiciones. Cada cual en su estilo y capacidad hacen que sintamos alegrías y desilusiones y participemos de sus éxitos y de sus fracasos.
Todos tienen su papel, independientemente de la relevancia del mismo, y a todos les acecha en ésta tragicomedia que es el toreo la sombra de un desenlace fatal al desconocer por ser una obra inconclusa cual es su destino final.
Los actores escenifican la trama que les ha tocado desempeñar con mayor o menor acierto pero la aceptación o el rechazo que reciban tendrá mucho que ver con la sensibilidad del momento del público asistente.
El espectador no debería olvidarse de que son seres humanos como nosotros y por tanto poseedores de las mismas virtudes y defectos con la única diferencia de que a ellos se les advierten más por exibirlas ante un público y con un toro como acompañante mientras que las nuestras las guardamos en la intimidad y si no queremos nadie se entera de ellas.
Nunca se podrá hablar de decadencia en la Fiesta, todo lo más serán simples altibajos de los que nada ni nadie están exentos de padecerlos.
Jamás una misma obra escenificada tan de continuo ha tenido ni tendrá tanta actualidad, sin duda alguna el éxito de la misma se debe a que con un argumento innacabado el final de cada capítulo es un mundo distinto lleno de sorpresas. Nunca dejará de interesar.
Esperemos que todos aquellos que con mente retorcida y caprichosa se sienten comprometidos con su exterminio no consigan salirse con la suya.
¡Con la cantidad de cosas tan importantes que aún les quedan por resolver!.





