Cosas mías
July 1, 2009*** Cuántos sinsabores tienen que sufrir algunos mentores y cuánto romanticismo mal agradecido hasta ver a sus protegidos en edad de que les abandonen.
*** ¿Cuántas orejas lleva usted éste año, maestro.
— Pues, dos, las mismas que de pequeño.
*** No hace falta ser un buen observador en ésto del toro para comprobar como a la mayor parte de los hombres que no tienen nada que decir, no hay manera de hacerles callar.
*** Los toreros no se imaginan lo que es perder el favor del público hasta que lo pierden.
Lo malo es que muchas veces no se enteran de que lo han perdido.
*** Algunos toreros dicen que consideran al toro como a un amigo, pues que se echen a temblar sus enemigos.
*** Aquel hombre era tan pobre que estando a punto de fallecer por inanición salió a la calle a que le diera el sol por tomar algo caliente.
Algo parecido es lo que hacen algunos novilleros que ayunos de contratos deciden hacerse matadores de toros con el único fín de que su nombre figure entre los doctores del toreo.
*** Algunos toreros se “emborrachan” toreando y da gusto verlos, en cambio otros parecen que se han emborrachado antes de ir a la plaza y que disgusto da verlos.
*** Dicen que un torero es tremendista cuando asume toda clase de riesgos, habidos y por haber, para poder emocionar.
Nada más lejos de la realidad, el verdadero tremendista es aquél que tiene a la suegra viviendo con él en casa.





