Vicente Pastor y su despedida del toreo
July 17, 2009Este torero madrileño que nació el 30 de enero de 1879 se hizo popular toreando los embolados que soltaban en la plaza de toros de Madrid en las novilladas para aficionados, debido a la vestimenta que siempre usaba en tales ocasiones se le conocía como “El chico de la blusa”.
El 13 de febrero de 1898 se presentó como novillero en la villa y corte y el 21 de septiembre de 1902 le dió la alternativa Mazzantini mediante la cesión del toro “Aldeano” del duque de Veragua.
Medianamente le iban las cosas hasta que el 2 de octubre de 1910 realizó en Madrid una faena que pasó a la historia al estoquear a “Carbonero” de Concha y Sierra, le concedieron una oreja y con ella se rompió la tradición de no otorgar trofeos en dicha plaza, cosa que únicamente se había llevado a efecto en dos ocasiones.
A bombo y platillo se anunció su retirada que se llevaría a cabo en la corrida del Montepío de Toreros a celebrar el 23 de mayo de 1918.
En el cartel le acompañarían Cocherito, Saleri II y el aragonés Nacional con tres toros de Veragua y otros tres del duque de Tovar y que actuarían en sustitución de Gaona, Gallito y Fortuna que no podían comparecer por motivos de enfermedad y lesiones, Vicente Pastor sólo estoquearía a “Cabrero” -negro meano- que también pertenecía a la ganadería citada en primer lugar y que fué regalado por el duque para aminorar gastos al Montepío. Como acérrima partidaria de Pastor no faltó a la cita la Infanta popularizada como “La Chata”.
El brindis fué para el Rey que asistió a la corrida y que de pié en el palco regio escuchó:
“Brindo por el Rey de España, por el primer madrileño, a quien el más humilde de los hijos de Madrid tiene el honor de brindar el último toro que mata”.
Las crónicas catalogaron al toro como un buey con sentido que murió tras dos entradas con el estoque y una con el descabello teniendo que dar la vuelta al ruedo el matador.
Al recoger la montera una vez finalizada la faena le entregaron una misiva escrita por el Monarca que decía:
” Tendré el gusto de mandarle un recuerdo. Suba al palco”.
Días después recibió una petaca con la corona real adornada de brillantes.
Fué su hermana Teresa la que una vez en casa le cortó la coleta y la que recibió el siguiente encargo: “Llévasela a la agüela, que, para ella, como si le llevaran con esos pelos el premio gordo de la Lotería”.
Alegría grande la que dió a sus seres queridos con su retirada, parecida a la que se llevó Saleri II que logró cortar una oreja al último toro del festejo que atendía por “Espartero”, del duque de Tovar, y que vino a ser la primera que cortaba en dicha plaza.





