Fué la primera vez que …
July 20, 2009… en una misma tarde se doctoraban dos novilleros con padrino único. Tal efeméride ocurrió en la plaza de toros de Madrid el 26 de septiembre de 1918 en la que Joselito dió la alternativa a Valerito y a Dominguín, ambos de verde y oro.
En el patio de cuadrillas con el fín de romper el hielo y tranquilizar a los neófitos les dijo momentos antes del comienzo de la corrida: “Corre airesillo, pero no dificurta. Formaliá y dejarse los nervios en er portón. Tranquilos que yo estaré ar cuidao”.
El de Gélves que siempre estaba pendiente de todo lo que ocurría en el ruedo justificaba esa actitud diciendo: “Hay que ayudá a la Providensia”. Su hermano Rafael solía decir: “Er capote de mi hermano son las alas del arcange San Gabrié”.
En el paseillo se estrenó un pasodoble dedicado a Dominguín, obra del compositor toledano Jacinto Gutiérrez.
Deslucidos los toros de García Lama restaron brillantez a tan señalado día. Con “Flor de Jara”, negro zaíno y mansurrón, se doctoró Valerito con una faena sin pena ni gloria. Con “Gitanito” lidiado en quinto lugar dió una vuelta al ruedo, más que nada por su arrojo en la suerte suprema.
El peor lote le correspondió a Dominguín atendiendo por “Agujito” el fogueado contreras de su alternativa, con palmas se premió su extremada valentía en éste toro. Con el cárdeno “Boticario”, un buey reparado de la vista, no se confió llegando a perder los papeles con la espada.
Con ésta actuación no se pudo despejar ninguna incógnita sobre su futura carrera por lo que “El Barquero” en las páginas del “Heraldo” le dedicó lo siguiente:
Veremos si se va al fondo
cuyas negruras espantan,
o en la plaza de Quismondo
una estatua le levantan.
A Joselito, de tabaco y oro, le negaron injustamente la oreja de su primero y con “Jabonero”, negro zaíno y veleto, se entretuvo en explicar a todos su extraordinaria tauromaquia.





