Lo contaba “El Gordito”
August 27, 2009A mediados del siglo XIX era notoria la rivalidad en los ruedos entre Antonio Carmona “El Gordito” y Antonio Sánchez “El Tato”, mientras que de Despeñaperros para arriba la afición se decantaba por el segundo, la mitad sur de la península era dominio de “El Gordito”.
Contaba Carmona que tras confirmar su alternativa se metió al público de Madrid en el bolsillo pero que al intentar competir en la villa y corte con su rival, al que le tenían considerado como a un dios, se le echó encima toda la afición capitalina.
¡Y no vea usted hasta qué extremo!.
” El Tato y yo nos hospedábamos en la madrileñísima calle Aduana aunque en pensiones distintas. En dicha calle tenían tienda y portal una cacharrera “tatista” hasta el moño y un zapatero que era partidario mío.
Pues bien, un lunes de corrida pasó un ciego de esos que cantaba romances y demás habladurías al compás de su bandurria para poder sacarse unos reales y se puso a entonar la siguiente coplilla:
Permita el Señor del Cielo
y la Virgen de la Paz
que a don Antonio esta tarde
no le den una corná.
Figúrese usted que “vista” la del ciego que al llamarnos los dos Antonio la canción lo mismo servía para El Tato que para mí.
Cuando la escuché me asomé al balcón y le tiré un duro. El zapatero que me vió empezó a gritar: ¡Viva la gloria del arte!
Instantes después hizo lo propio El Tato pero la moneda que le arrojó era nada menos que de cinco duros. Entonces la cacharrera se puso a gritar como una loca y a voz en grito decía a su convecino: ¿Está usted viendo, so tío chocho, cómo su toreo vale menos que el mío y además es un roñoso?.
Lo que ocurrió a continuación ya se lo puede imaginar, terminaron a bofetadas y fueron a parar a la Comisaría.
Y allí fué lo gracioso y que le dará una idea exacta de como son los públicos en esto del partidismo: ¡ ninguno de los dos habían visto torear al Tato ni a mí !.





