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Contra más lejos, mejor.

October 6, 2009

Rafael “El Gallo” solía decir “a mi no me levanta los pies del suelo más que un toro, y eso si me pilla distraído”. No obstante el 16 de julio de 1916 le invitaron a ver Santander desde las alturas en una avioneta pilotada por el aquel entonces afamado aviador Pombo, en pleno vuelo le preguntó.
— ¿Qué se siente por las alturas?.
— Pues la verdad es que por aquí se respira a gusto, sobre todo viendo lo lejos que están los toros.

Lo contaba “El Gordito”

August 27, 2009

A mediados del siglo XIX era notoria la rivalidad en los ruedos entre Antonio Carmona “El Gordito” y Antonio Sánchez “El Tato”, mientras que de Despeñaperros para arriba la afición se decantaba por el segundo, la mitad sur de la península era dominio de “El Gordito”.
Contaba Carmona que tras confirmar su alternativa se metió al público de Madrid en el bolsillo pero que al intentar competir en la villa y corte con su rival, al que le tenían considerado como a un dios, se le echó encima toda la afición capitalina.

¡Y no vea usted hasta qué extremo!.

” El Tato y yo nos hospedábamos en la madrileñísima calle Aduana aunque en pensiones distintas. En dicha calle tenían tienda y portal una cacharrera “tatista” hasta el moño y un zapatero que era partidario mío.
Pues bien, un lunes de corrida pasó un ciego de esos que cantaba romances y demás habladurías al compás de su bandurria para poder sacarse unos reales y se puso a entonar la siguiente coplilla:

Permita el Señor del Cielo
y la Virgen de la Paz
que a don Antonio esta tarde
no le den una corná.

Figúrese usted que “vista” la del ciego que al llamarnos los dos Antonio la canción lo mismo servía para El Tato que para mí.
Cuando la escuché me asomé al balcón y le tiré un duro. El zapatero que me vió empezó a gritar: ¡Viva la gloria del arte!
Instantes después hizo lo propio El Tato pero la moneda que le arrojó era nada menos que de cinco duros. Entonces la cacharrera se puso a gritar como una loca y a voz en grito decía a su convecino: ¿Está usted viendo, so tío chocho, cómo su toreo vale menos que el mío y además es un roñoso?.

Lo que ocurrió a continuación ya se lo puede imaginar, terminaron a bofetadas y fueron a parar a la Comisaría.
Y allí fué lo gracioso y que le dará una idea exacta de como son los públicos en esto del partidismo: ¡ ninguno de los dos habían visto torear al Tato ni a mí !.

Aclarando, que es gerundio

July 28, 2009

Sabino Ucelayeta, empresario de San Sebastián, era un hueso duro de roer.
Cuando recibió un telegrama del Papa Negro pidiéndole dos mil duros por la actuación como becerristas de sus hijos, no tardó mucho en responderle por la misma vía telegráfica:

“No le pido niños para quedarme con ellos. Stop. Solamente para que toreen durante hora y media. Stop”.

Justificado estaba

Desde siempre el ingenio popular se ha encargado en cambiar el nombre de origen de muchas cosas por otro que sin tener nada que ver identificaba a la perfección aquello a lo que se quería referir.
A principios del pasado siglo al billete de mil pesetas se le conocía como “un veragua”.
El motivo no era otro a que por aquel entonces el duque de Veragua cobraba cuatro mil reales por cada toro que vendía.

A cada uno lo suyo

Cuando una tarde de toros no ha tenido el resultado que de ella se esperaba por culpa de algunos de sus principales protagonistas, toro o torero, siempre se suele apostillar al comentario que de ella se hace con un dicho por todos sabido pero que quizás se desconozca su origen.
Su paternidad se debe a Don José de la Loma, Don Modesto, periodista de El Liberal y considerado como el primer cronista del periodismo taurino. El dicho a que hacemos referencia lo puso en boca de Pepe Moros, personaje irreal creado por él:
“Ya lo dijo Pepe Moros
a uno que trafica en cueros:
— cuando hay toros no hay toreros,
cuando hay toreros, no hay toros”.

Las apuestas taurinas

June 22, 2009

En la década de los sesenta del pasado siglo se habló con relativa insistencia de la necesidad, por lo lucrativo el asunto, de la implantación de la quiniela taurina consistente en un boleto de apuestas a imagen y semejanza de las ya existentes en el fútbol.
Diferentes fueron los métodos a seguir que se barajaron y como respuesta a los mismos Miguel Pérez Calderón publicó en una revista de aquel entonces, ironizando el tema, el sistema que consideraba idóneo para llevarla a buen puerto.

Parodiando a la quiniela futbolera exponía de ésta forma su idea:

# Propongo un nuevo esquema de clasificación de siete columnas - “corridas toredas”, “ganadas”, “empatadas”, “perdidas”, “toros a favor”, “toros en contra” y “puntos”- y explico más adelante el significado de cada uno.

Las columnas correspondientes a las corridas “ganadas”, “perdidas” o “empatadas” no ofrecen dificultad de comprensión alguna. Si el matador está bien en los dos toros la corrida se considera ganada, si está mal en ambos, perdida y si en uno queda bien y en el otro mal, empatada. En el primer caso se adjudicarían al lidiador los dos puntos, en el segundo ninguno y en el tercero uno. Como es natural el presidente, ayudado por dos “jueces de ruedo” actuaría de árbitro supremo.

Los epígrafes “toros a favor” y “toros en contra” se refieren a los pìnchazos que se han propinado recíprocamente el torero y el toro. El número de estocadas que ha necesitado el matador para liquidar al toro y el de puntazos que ha inferido el toro al matador. Cuando menor sea el número de estocadas -es decir,cuanto más se aproxime a la cifra de una por toro o dos por corrida- y más pequeño el de los empitonamientos, mejor.

A fín de que el aficionado pueda seguir adecuadamente la marcha de las distintas corridas y los consiguientes resultados, en todos los ruedos nacionales deberían instalarse marcadores simultáneos con las claves comerciales al uso. Y para el debido conocimiento de la afición en general y de los que no han asistido a los encuentros, no vendría mal que a la caída de la tarde una legión de mozalbetes vociferantes vendieran una hoja informativa con el título de “Toreada” o alguno semejante.

Por supuesto, los posibles empates entre toreros se resolverían por el sistema de “oreja average”

Modestamente tengo el presentimiento de haber echado los cimientos de una nueva y revolucionaria estructura de ilimitadas posibilidades. La afición puede y debe de estar de enhorabuena. Aumentará el número de espectadores en las plazas, la pasión y la polémica. Se abrirán inéditas oportunidades internacionales a nuestro toreo. Se creará la figura del “seleccionador nacional de toros” -que naturalmente quiere decir de toreros- con la que se multiplicará por cien o mil la discusión, de la que dicen que sale la luz. Y surgirá la quiniela y el “Patronato de Apuestas Mutuas Taurinas Benéficas” …
Pero todo ésto ya no me corresponde a mí ponerlo en pié. Yo, simplemente, preveo, invento, ideo, proyecto y planifico, porque soy como si dijéramos, el “equipo de pensamiento” de la Fiesta Nacional. Ahora que lo lleve a la práctica el “equipo ejecutivo” que corresponda. #

Lamentablemente para él su idea no tuvo éxito, pero lo que sí dejó patente fué su gran sentido del humor.

El que ríe el último …

April 8, 2009

¡Te vas a enterar con tus intransigencias!.
Seguro que fué lo que pensó Juan Belmonte al enterarse de que debía abonar al empresario de San Sebastián, Sabino Ucelayeta, la cantidad de 36.705,75 pesetas por incumplimiento de contrato.

Resulta que don Antonio Soto había firmado otro para que el citado diestro torease en Bilbao en la misma fecha del 16 de agosto de 1914. Fué don Juan Manuel Rodriguez, sucesor del anterior en el papel de nuevo apoderado, el que se dió cuenta del error y trató de solucionar la papeleta, sin conseguirlo, con el intransigente don Sabino; monumental error y poca visión pues no tuvo en cuenta la repercusión negativa que le acarrearía la venganza belmontina.

Como era de esperar, el Pasmo de Triana no compareció a las corridas escrituradas para los cuatro domingos siguientes en su plaza. Muy a su pesar el señor Ucelayeta veía como le iban llegando los partes facultativos confirmantes de la imposibilidad de la comparecencia del diestro por tener mermadas sus facultades físicas, cosa muy creible pues rara era la tarde en que Belmonte no sufría algún revolcón.
Caro le salió a don Sabino su empecinamiento para cobrar la indemnización por incumplimiento de contrato, ya que durante esas tardes en la plaza se veía cemento por todas las partes.

Y mientras, Juan no encontró otra forma mejor para recuperarse de “sus lesiones” que acudir a la playa gaditana de La Puntilla junto con su padre, su madrastra y sus nueve hermanos.

Qué lástima, pensaría el empresario, el no haberse acordado a tiempo de que “el que siembra vientos, …..”.

Entusiasmo sí, pero con moderación

April 2, 2009

El 26 de junio de 1913 se celebró en Santander una jornada completa de toros ya que fueron 18 los que se lidiaron en su coso.
Por la mañana salieron seis benjumeas para Vicente Pastor -estoqueó cuatro por cogida de “Torquito”- y “Cocherito de Bilbao” que cortó un apéndice.
Sin apenas tiempo para que los aficionados se pudieran tomar el postre al final del almuerzo, se lidiaron seis astados de Parladé; el cordobés “Machaco” cortó una oreja y “Joselito se marchó con las manos vacías.
Epilogando la jornada saltaron al ruedo seis toros de Saltillo con los que Rafael El Gallo derrochó arte a espuertas y fué paseado en hombros como premio a la faena realizada a “Guineo”. Por su parte Ricardo Torres “Bombita” no se quedó a la zaga y desorejó a “Reinasolo”.

Lo que más se comentaba al finalizar el día en las tertulias de los cafés era el arte con que toreó “El Gallo” y el soberbio puñetazo con que “Bombita” obsequió a un aficionado.
Y ahora es cuando entra en juego el encabezamiento de éstas líneas.

Resulta que al término de la corrida, y entre el tumulto que se originó después cuando el público aclamaba a los espadas a la salida de la plaza, un intrépido espectador trató de dar un beso a Ricardo como signo de devoción y admiración por su triunfo esa tarde y que el coletudo se evadió del intento lanzándole un contundente derechazo a la mandíbula.

Solucionado el conato de besuqueo, Bombita tuvo a bien aclarar a los presentes su boxístico proceder: “es que a mí sólo me besan las mujeres”.

¡Igualito que ahora!.

Estaba obsesionado, se lo temía

March 17, 2009

En más de una ocasión Antonio Carpio, tiene una calle con su nombre en Catarroja (Valencia), había comentado entre sus más allegados que estaba convencido de que era “carne de toro”. No queriendo la diosa fortuna dejarlo por mentiroso el 27 de julio de 1916 fué cogido mortalmente, rotura de la femoral, en Astorga (León) por el toro “Aborrecido” perteneciente a la ganadería zamorana de Angel Rivas.

Tan convencido estaba de su mala estrella y de su infortunio con los toros, que en cierta ocasión que iba a comprarse un piso en Madrid, en compañía de Federico M. Alcázar, desistió de hacerlo al observar la estrechez de la escalera.
La razón que esgrimió a su amigo para no hacerlo fué:

— No me sirve. Por aquí no puede subir una camilla.

Orejas atípicas

February 27, 2009

*** El 26 de julio de 1926 se concedió una oreja a un torero por haber dado una estocada más que defectuosa y con la particularidad de no haber instrumentado ni un solo muletazo al toro. Ocurrió en Quintanar de la Orden (Toledo) y el protagonista de tal hazaña no fué otro que José Gómez “Joselito”.

Fué tal la cantidad de agua que cayó durante el festejo que no hubo más remedio que suspenderlo cuando se encontraba en el ruedo el cuarto toro de la tarde, “Bolichero”, berrendo en castaño de la ganadería de Martínez. Acompañaban esa tarde al maestro de Gélves, Curro Vázquez y su cuñado.

Como no tenían cabestros y no respondía a llamada de los capotes decidieron sacar los dos toros que restaban por salir al ruedo, “Rayitos” y “Ardilla”, para ver si de ésta manera conseguían poder encerrarle. Al no conseguirlo “Joselito” pidió permiso a Curro para poder estoquearlo, a él le correspondía la muerte del astado, y éste no vaciló en dárselo no sin antes advertirle de que el toro no había sido toreado ni picado con el agravante de que el ruedo estaba imposible.

No se lo pensó dos veces y a la salida de un capotazo corrido que le dió “Cantimplas” le recetó un bajonazo que a juicio del protagonista fué el peor de los que podía haber dado a lo largo de su vida taurina.

El público solicitó la oreja y el presidente agradecido por haber solucionado el problema no tuvo ningún inconveniente en concedérsela; merecido trofeo más que nada por ese gesto tan encomiable en circunstancias tan adversas.

*** En 1904 don Francisco García puso su ganadería a nombre de sus hijos Manuel y José, conocidos en aquel entonces como “los hermanos Aleas”. En 1914 deciden separarse repartiéndose las reses que tenía su progenitor. Poco tiempo después don Manuel García Aleas cruzó algunas vacas con un semental del conde de Santa Coloma, de nombre “Luminario”, que logró sacar entre su descendencia ejemplares de gran notoriedad.

Uno de ellos fué “Malagueño”, lidiado en Madrid el 25 de mayo de 1925. Fué tan extraordinario su comportamiento con los montados y con la gente de a pie que, una vez estoqueado por “Nacional II”, le dieron tres vueltas al ruedo.

No contento el respetable con el premio otorgado que consideraba exiguo para los merecimientos del astado, solicitó y obtuvo la oreja del animal para el ganadero, caso insólito en la historia del toreo.

Hombre de palabra

February 5, 2009

Francisco Arjona “Cúchares”, torero nacido en la Villa y Corte el 19 de mayo de 1818 fué bautizado en la iglesia de San Sebastián; no es de extrañar que llegase a ser lo que fué ya que algo se le debió de pegar cuando recibió las aguas bautismales si tenemos en cuenta que por aquel entonces era la parroquia a la que asistían la mayoría de artistas del momento.
Su forma de ejecutar el toreo era muy particular pues se apartaba de las reglas establecidas hasta el momento. Mientras que los demás usaban la muleta para preparar al toro para la suerte suprema, él se entretenía dando pases desconocidos aprovechando las embestidas de los cornúpetas gracias al conocimiento que tenía de las características del toro que le tocaba en suerte, logrando divertir a los públicos con cosas que no habían visto hasta entonces.
En la parte final de su carrera y sabedor del dominio que tenía ante los toros, tomó la costumbre de decir a su esposa cuando se despedía de ella para ir a torear:
# A las ocho me tienes preparada la cena, ya sabes que cuando yo digo que güervo es que güervo, no soy como otros que dicen que güerven y luego güerven … pero por “tilíngrafo”.#
Y vaya que si volvía, en su dilatada estancia en los ruedos jamás tuvo que pisar una enfermería.
¡ Menudo era él para faltar a la palabra empeñada a su querida mujercita !.

Genio y figura …

February 4, 2009

Hombre afable, bondadoso y muy discreto en el trato con la gente era Rafael Molina y Sánchez “Lagartijo”, diestro cordobés nacido el 27 de niviembre de 1841; era hijo del banderillero Manuel Molina “Niño de Dios”.
Simpático por naturaleza supo granjearse la amistad de no pocos artistas, literatos y políticos de la época siendo Mariano de Cavia “Sobaquillo” quien le bautizó con el apelativo de Ier. Califa Cordobés.
Paseando cierta noche en solitario decidió entrar a cenar en el restaurante Lardhy. Cuando le presentaron la carta, en francés, y desconociendo por completo ese idioma, salió del apuro señalando con el dedo el plato que deseaba.
¡ Pues mira por donde no estaba nada mal la sopa que le sirvieron !.
Llegó el turno del segundo plato y vuelta al dedo seleccionador de menús, que de nuevo señaló otra sopa que le pareció estupenda.
Cuando hubo terminado se le acercó el camarero preguntándole si le apetecía algo más. Empleando la misma táctica dijo “Esto” y minutos después se estaba comiendo la tercera sopa.
Acto seguido se le acercó el “maitre” para preguntarle:
— Y ahora, ¿qué va a tomar el señor?.
Advirtiendo “Lagartijo” ciertas sonrisas en el rincón reservado para la gente del servicio. le contestó:
— Pues ahora me voy a tomar una copa de coñac, pues a mí, ¿sabe usted?, por la noche no hay quien me saque de mis tres platitos de sopa y de mi copita de coñac.
Salero y arte se llama a ésto, ¿quién da más?.

Cachondeo a mi costa, ¡¡ no !!

February 2, 2009

Matías Lara y Merino “Larita”, diestro malagueño, nació el 18 de marzo de 1887. Era una persona llena de jovialidad que resultaba agradable por la alegría que siempre llevaba por bandera. Por contra, la cruz era su físico ya que se trataba de una persona bajita y gorda. Diestro muy valiente exponía mucho ante los toros y tenía cierto carisma con el público, aunque cuando hacía alardes de valor la gente tomaba a risa sus genialidades.
Hasta el año 1923 venía a torear unas veinte corridas al año, pero a partir de ahí participaba tan solo en alguna corrida que otra para así poder decir que seguía en activo.
El 29 de septiembre de 1919 toreando en Yecla (Murcia) un toro saltó al tendido y allí que se fué “Larita” para terminar con el animal. Lo que a otros le hubiera supuesto un reconocimiento público y alguna que otra condecoración, a éste malagueño solo se lo premiaron con el agradecimiento de los vecinos de esa localidad.
Toreando en Jaén el 19 de octubre de 1913 una novillada de Herrero Manjón, de Santisteban del Puerto, le fué entregado el primer rabo que se concedía en España. Le acompañaban esa tarde “Manolete II” y “Barquerito” y dicho apéndice correspondía al novillo de nombre “Saladito”.
Acostumbrado a aguantar bromas del público, este premio fué la gota que colmó el vaso. Pensando que se trataba de otra “chufla” que le gastaban, y como la consideraba excesiva y pesada, no estuvo dispuesto a pasar por alto tamaña desfachatez y ni corto ni perezoso arrojó con fuerza el apéndice contra el palco presidencial.
¡ Pues bueno era él !. Bromas sí, pero menos.

De juegos nada

February 1, 2009

Manuel Majías Rapela “Bienvenida”, nacido en Badajoz el 12 de febrero de 1884, se enfrentó por vez primera a una corrida de toros en la capital aragonesa el día 14 de octubre de 1905, con motivo de su alternativa. El toro de la ceremonia se llamaba “Huidor”, colorado, bragado y ojo de perdíz, y pertenecía a la ganadería de Benjumea. Actuó como padrino “Algabeño” siendo el testigo “Lagartijo Chico”; vestido con un terno carmín y oro cortó una oreja en el de su doctorado.
Cuenta que antes de la corrida su padre, el banderillero Manuel Mejías y Luján, le indicó que debía hacer dos cosas muy importantes en tan señalado día. La primera de ellas era que fuese en la mañana de la corrida a rezar ante la Virgen del Pilar y depositase mil pesetas en el camerín de la Virgen y que acabado el festejo se gastase otros cuatro mil reales en el juego de azar conocido como el “monte” para que, independientemente de la suerte que tuviese, no volviera a pisar nunca más una sala de juegos. ” Gané con la sota de bastos y repartí las ganancias entre mi cuadrilla “.
Aunque no consta en los papeles, es de suponer que debido a su recta trayectoria humana hizo caso a la petición formulada por su progenitor y esa fué la última vez que pisó un centro como ese.

Lo más complicado

January 30, 2009

En cualquier faceta de la vida siempre hay cosas que se nos antojan más fáciles de hacer y que se llevan a cabo con menos esfuerzo que otras que, por el contrario, se nos atragantan y necesitamos de mayor concentración y esfuerzo para llevarlas a buen fín.
En el toreo pasa lo mismo, siempre existe ese pase o suerte en que el torero se ve más negado y que a veces le lleva por la calle de la amargura el poder realizarlo.
Rafael “El Gallo” no iba a ser una excepción y tenía bien claro cual era para él aquella circunstancia que le quitaba el sueño cuando estaba toreando.
— Para usted maestro, ¿cuál ha sido la suerte más difícil de hacer?.
— Alcanzar el burladero.

Casi ná con el nombrecito

January 29, 2009

En caso de que éste personaje al que vamos a hacer referencia hubiese optado por colgarse algún apodo, sin duda alguna el más apropiado hubiera sido el de “El Apellidos”.
Los condes de Villamanrique del Tajo rebosaban de felicidad cuando el 16 de noviembre de 1803 les nació un vastago que llenó de alegría su hogar. El recién nacido vino a llamarse, ni más ni menos, Rafael Pérez de Guzmán El Bueno y Fernández de Córboba; y cordobés para más señas.
Sus padres intentaron relacionarle desde bien temprano con gente de alcurnia tal y como correspondía a su rango, pero al inquieto chaval le tiraba más el codearse con gentes de menor abolengo y frecuentaba la compañía de mujeres, majos, toreros y con todo aquello que le pudiese proporcionar aventura. Gustaba de todo lo relacionado con los toros y siempre andaba metido en faenas de tienta, de acoso y derribo y toreando siempre que tenía ocasión; cosa que no se le daba mal del todo. Decidió ser torero e ingresó en la escuela que dirigía Pedro Romero.
Por su caracter abierto, amante de las juergas, expléndido con el dinero y ser alegre y bastante simpático, pronto se dió a conocer y gozó de mucha popularidad; todos querían tenerle por amigo y las mujeres corrían a su vera.
Juan León se lo llevó con él a torear en Aranjuez el 29 de mayo de 1831 una corrida de doña María de la Dehesa en la que también actuaban Roque Miranda y Francisco Montes “Paquiro”. Fué este último quién solicitó permiso para cederle a Rafael la muerte del toro “Gascón”, cosa que hizo de una buena estocada en la suerte de recibir. El 5 de junio siguiente le fué cedido el toro “Serrano” de don José Pinto al que también lo tumbó de un soberbio volapié; como mientras le cuadraba perdió la muleta, y no queriendo agacharse para recogerla, sacó de su bolsillo un pequeño pañuelo de seda que llevaba y de esta guisa se tiró a matar.
La alternativa la tomó en Madrid el 13 de junio de 1831 alternando con Manuel Romero Carreto y Pedro Sánchez “Noteveas” -medio espada-. Aunque su labor no fué nada del otro mundo, acabó con el cuarto de media recibiendo y un soberbio volapié siendo muy del agrado del público que le auguró un halagüeño porvenir.
Fué tenido en cuenta y toreó a menudo con los que en aquel entonces gozaban del mayor respaldo del público. En la temporada de 1837 logró torear diez corridas en la villa y corte.
Fué anunciado en Madrid para torear el 23 de abril de 1838 junto a “Paquiro” y “Rigores”. Cuando se trasladaba a la capital fué asaltado por unos bandoleros el coche correo en que viajaba, en término de La Guardia (Toledo). Rafael tomó parte en la refriega que se originó entre la escolta militar que les acompañaba y los asaltantes y a resultas de la misma acabó sin vida.
Los dos compañeros de cartel que debían actuar con él ese día, entregaron a su viuda los mil reales que le hubiesen correspondido.

Sucedió que …

January 26, 2009

*** En el primer festejo que se celebró en la plaza de toros de las Ventas del Espíruto Santo, el 17 de junio de 1931, se lidiaron toros de distintas ganaderías, siendo una de ellas la de don Agustín Mendoza.
Aunque a la mayoría no les diga nada ese nombre, se trata de una ganadería de postín que ha venido a ser “madre” de muchísimas de las que actualmente existen.
Nos estamos refiriendo, ni más ni menos, que a la del Conde de la Corte y que por motivos de fobia monárquica en aquel entonces, no le fué autorizado anunciarse con su nombre.

*** También en corrida inaugural, esta vez de la antigua ubicada en la carretera de Aragón de Madrid, el 4 de septiembre de 1874, ocurrió algo insólito y que no deja de tener su gracia.
Cuando “Bocanegra” llegó a la plaza acompañado de su cuadrilla, Manuel Bienvenida que actuaba a sus órdenes saltó del coche en que iban y, sin hacer caso de nada ni de nadie, se fué corriendo hacia su interior. Cruzó el patio de cuadrillas y tan rápido como pudo se plantó en el ruedo; estuvo unos segundos y yan con tranquilidad se encaminó en busca de su matador y compañeros de filas. A instancias de “Bocanegra” y tras haberse disculpado por su forma de proceder, les dijo: ” Soy el primer torero que, vestido de luces, ha pisado esta plaza, en la que Dios quiera que mi apodo se haga famoso”. ¡ Y vaya si se hizo famoso !.

*** Con seis murubes se encerró “Joselito” como único espada en el coso andujano en donde se encontraba como espectador “Guerrita” y a quien el matador le brindó uno de sus toros. Cuando realizaba la suerte suprema fué alcanzado por el cornúpeta aunque por fortuna la cogida no tuvo importancia.
Cuando llegó a las tablas dijo “Joselito”: ¡ a ver si es así como se matan los toros !.
Finalizado el festejo y ya en la fonda “Guerrita” le regañó por su gran entrega en la estocada:
— Mira que eres tonto, ¿ te vas a dejar matar por un toro en una plaza de pueblo ?.
— Es que en ese pueblo estaba usted, y a usted le había brindado la muerte de ese quinto toro.
— A ver si te crees que si no eres tu el que toreabas en Andújar hubiese venido. ¡ Cualquiera me saca a mí de Córdoba !.

¡ Tal para cual !.

Ese toro es mío

January 22, 2009

“Cúchares” y “El Chiclanero” iniciaron por su cuenta una competencia intentando satisfacer a los públicos y demostrar cual de ellos ganaba la supremacía al otro.
En 1851 tuvo lugar en la plaza de toros de Madrid una corrida en la que actuaban juntos y en la que estaba contratado José Redondo como primer espada. Antes de comenzar el festejo subió el de Chiclana al palco para reclamar el derecho a matar el primer toro tal como constaba en el contrato, privilegio que le fue concedido por el presidente, el duque de Veragua.
Enterado de esto Francisco Arjona, hizo lo propio alegando en su favor el ser más antiguo en alternativa. El presidente con una postura muy “pilatera” también le concedió ese privilegio y así quedaron las cosas.
Y ocurrió lo insólito. Cuando sonaron los clarines anunciando el último tercio, los dos espadas se fueron al unísono a brindar el toro y acto seguido se dirigieron hacia el morlaco, codo con codo.
“El Chiclanero” le dió los dos primeros muletazos e intervino a continuación el subalterno “Galleguito” que se llevó al toro a punta de capote. “Cúchares”, que le estaba esperando con la escopeta cargada, le endilgó un golletazo que terminó con la vida del animal.
La bronca que se montó fue de órdago aunque la sangre no llegó al río y, de ésta manera, cada cual se salió con la suya.

Cartel con pelos y señales

Para el 5 de noviembre de 1848 el Ayuntamiento sevillano programó una corrida de toros con el fín de celebrar el felíz alumbramiento de ” La Serenísima Señora Infanta “.
En el festejo se lidiaron ocho toros de don Diego Hidalgo Barquero.
En el cartel anunciador y en el espacio destinado a reseñar a los matadores actuantes, decía textualmente:
# Espadas: El célebre Francisco Montes , de Chiclana, que sin embargo del mal estado de su vista y de estar casi inútil de la mano derecha, se ha prestado gustoso a hacer lo que pueda, en obsequio al objeto a que se dedica la función; y los acreditados Francisco Arjona Guillén, de Madrid, y José Redondo, de Chiclana. #
Con tal “parte médico” en los carteles, todos estaban enterados de antemano de que Francisco Montes podría defraudar a los asistentes al festejo durante su actuación.
No hay que ser un adivino para suponer que el tal Montes, amparándose en su precario estado físico, declinara en matar al cuarto toro que le correspondía y, como es lógico, la gente lo comprendió y allí no pasó nada.
El que avisa no es traidor.

Fíate de la Virgen y no corras

January 19, 2009

Sin duda alguna éste es el consejo que daría a sus más allegados Antonio Ruíz “El Sombrerero”, nacido en Sevilla el 23 de septiembre de 1785 y que sus principios fueron como banderillero en la cuadrilla de Curro Guillén. A la muerte de éste tomó la decisición de hacerse matador, y como por aquel entonces el escalafón andaba más bien escaso de gente que mandara en esto pronto acaparó la atención de los públicos. En tiempos de carencia, fue junto con Juan León los que animaron algo el cotarro taurino.
Corrían tiempos en que la política estaba revuelta y dividida entre absolutistas y liberales; el vulgo para mejor distinguir unos de otros los denominaba blancos o negros.
Antonio Ruíz ostentaba con orgullo su condición de blanco y como Fernando VII no transigía con la libertad, pronto se advirtió como el monarca le ayudaba descaradamente para que actuase cuantas veces quisiera en la villa y corte.
Por el contrario, Juan León se decantó por los del color oscuro y de esta manera tuvo que enfrentarse no solo a los toros, sino también a la parcialidad política del momento en todas sus actuaciones.
Cierto día que Juan León se enteró de que “El Sombrerero” iba a actuar esa tarde con un traje blanco para alardear de su afiliación, tuvo el arrojo - a sabiendas de lo que le podía ocurrir con las iras de los “albinos”- de hacer el paseillo con un terno negro y azabache. Como era de esperar tuvo que poner pies en polvorosa cuando los absolutistas se arrojaron al ruedo para lincharle.
A mediados del año 1832 se fueron templando los ánimos y ambos colores se situaron en el ecuador político. Fue entonces cuando Antonio vió como las cosas le cambiaban radicalmente y como la actitud del público se le ponía en contra.
Confiando de su amistad con Fernando VII fue a visitarle a la Granja de San Ildefonso para solicitarle que tomara cartas en el asunto contra sus detractores. El monarca le tranquilizó y prometió que, como un amigo está para algo, no tenía por qué preocuparse ya que iba a mediar para solucionar el asunto.
¡ Y vaya si lo hizo !. De inmediato ordenó a las autoridades de la Corte que Antonio Ruíz “El Sombrerero” no volviese a torear más en Madrid.
Y así fue como el lacayo activista se vió “recompensado” por sus constantes desvelos en la lucha por unos ideales que fueron a menos.
¡ Caprichos de una “amistad” incondicional !.