El famoso toro “Caramelo”
December 16, 2009A mediados del siglo XIX y con el fín de demostrar que el toro no era invencible en el enfrentamiento con otros animales salvajes se decidió confrontarlo con un feróz felino.
Para ello se eligió a “Señorito” de Benjumea y el 17 de mayo de 1849 lo enfrentaron a un tigre Real de Bengala en la Plaza de Toros de Madrid; visto y no visto fué lo que tardó el cornúpeta en acabar con el felino al que corneó cuantas veces quiso.
Tan poco duró el espectáculo que decidieron repetirlo y para ello se pensó en el toro “Caramelo” de la ganadería de don Manuel Suárez Jiménez, cinqueño, colorado y bragado, descendiente de un toro vazqueño de nombre “Mal alma”. El 30 de julio trajeron a un león de doce años llamado “Julio” que fué expuesto al público encerrado en su jaula en el Hipódromo madrileño.
Con el fín de comprobar su fiereza, el 9 de agosto lo enfrentaron a un novillo embolado al que desgarró el cuello de un zarpazo, el día 12 acabó con tres perros de presa.
Aunque en principio se había pensado enfrentarle a “Rinconete”, hermano de “Señorito”, al final se optó por el citado “Caramelo”.
Por fín, el 15 de agosto, se celebró el acontecimiento que había levantado gran expectación, como espectadores de excepción se encontraban la reina Isabel II y su esposo y primo don Francisco de Asís. Para abrir boca se pudo presenciar la pelea de varios perros contra una hiena, todavía deben estar corriendo los canes. Más tarde entró el león “Julio” que tan pronto advirtió la presencia de “Caramelo” se agazapó temeroso junto a los barrotes, de inmediato arremetió el toro contra el felino al que corneó con furia sin darle tiempo a defenderse. Dolorido y acobardado no huvo forma de que se levantase por lo que inmediatamente se hizo entrar a un tigre que para evitar las acometidas del toro se acurrucó junto al león. Por más que atosigaban a las fieras no hubo manera de apartarlas del lugar en donde se habían agazapado, intentaron sacar de la jaula al cornúpeta que permanecía vigilante ante sus presas y al no conseguirlo tuvo que entrar el banderillero Angel López “Regatero” para llevarse a “Caramelo” a punta de capote. Las fieras permanecieron toda la noche en la jaula y a la mañana siguiente el león no vaciló en despanzurrar a tres perros que introdujeron en la jaula para hacer que salieran de su escondite.
Aprovechando la popularidad adquirida por “Caramelo” se organizó el 9 de septiembre la 16ª corrida de la temporada en la cual iba a ser lidiado. Salió al ruedo en tercer lugar y tomó 12 varas de manos de J. Trigo y C. Puerto, mató tres caballos. Cuando llegó el turno de banderillas el público solicitó y obtuvo el indulto del animal; Franciso Arjona “Cúchares”, metido a veterinario, le curó las heridas con aceite hirviendo.
Con el fín de rendir un homenaje al cornúpeta se organizó el 11 de noviembre una corrida en la que alternaron Julián Casas “El Salamanquino” y Cayetano Sanz. “Caramelo” salió a la arena adornado con una guirnalda de flores y una moña de lujo y fué capoteado por los citados espadas, demostró la misma nobleza con que en la ganadería comía de manos de los vaqueros.
El 26 de agosto de 1850 acabaron con su vida en la Plaza de Toros de Bilbao, la llamada de Abando; mientras que algunos historiadores dicen que fué a manos del citado “Regatero”, otros afirman que murió a causa de los viles rejonazos que le infirió un aguacilillo.





